Desde el siglo XIX hasta 'la caza de brujas'
Santiago García hace un repaso por la historia del cómic en su libro ‘La novela gráfica’ lo suficientemente detallado y preciso como para caber en 304 páginas, trazando una línea temporal desde los más claros precedentes surgidos en el siglo XIX hasta la actual proliferación de la novela gráfica y el cómic alternativo.
Años 1900 - 1920
La novela gráfica de Santiago García (2010)
Editorial Astiberri |
En principio se analiza el origen “bastardo” del cómic como un producto destinado al consumo masivo –especialmente de un público infantil- y a incrementar las ventas de los periódicos sensacionalistas de la época –New York World y New York Journal-, siendo ‘El niño amarillo’, personaje de ‘Hogan’s Alley’ de Richard Outcault, creado a finales del siglo XIX; el referente más popular del nacimiento de aquella “forma artística menor”.
Sin embargo, es necesario trasladarse hacia los años 1820 para rastrear uno de los antecedentes más pretéritos del cómic que radica en la obra del suizo Rodolphe Töpffer quien, como parte de un pasatiempo que mantuvo durante muchos años en el anonimato, empezó a configurar historias cortas narradas con dibujos secuenciales en estampas. ‘La historia de Vieux Bois y ‘La historia de Albert’ son dos de los ejemplos más remarcables.
Hacia principios del siglo XX se destacan Bud Fisher, quien consagró el formato de las viñetas del mismo tamaño con 'A. Mutt' (1907); George McManus, que con su 'Bringing up Father' (1913) impuso la continuidad de las tiras de prensa e impulsó así la necesidad de comprar los periódicos para saber cómo seguía la historia; o Frank King que con su 'Gasoline Alley' (1922) inició la tendencia a confeccionar series familiares.
Años 1930
En la década de 1930 surgieron los ‘comic books’, hecho que se dio cuando las historietas –en su necesidad de contar con más espacio para historias más largas- se emanciparon de los periódicos y se convirtieron en cuadernillos de 32 a 64 páginas que recopilaban capítulos de diferentes historietas. De esta manera, el cómic empezó a gestar su autonomía como medio.
En los años 30 nacen editoriales como Detective Comics –que luego se convertiría en la inmensa D.C- creadora de la serie Action Comics, cuyo primer personaje fue nada más y nada menos que el hoy famosísimo ‘Superman’, obra de Joe Shuster y Jerry Siegel, a quienes, por cierto, les pagaron una miseria por los derechos del superhéroe y no se les dio crédito hasta varios años después.
Por otro parte, surgió el otro monstruo editorial de superhéroes con quien D.C se ha disputado desde entonces el "monopolio": Marvel, cuyas primeras publicaciones estuvieron protagonizadas por la 'Antorcha humana' (1939).
Por otro parte, surgió el otro monstruo editorial de superhéroes con quien D.C se ha disputado desde entonces el "monopolio": Marvel, cuyas primeras publicaciones estuvieron protagonizadas por la 'Antorcha humana' (1939).
Terry y los piratas (1934)
de Milton Caniff
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Durante este decenio también aparecieron cómics como ‘Flash Gordon’ de Alex Raymond o ‘Terry y los piratas’ de Milton Caniff, a quien se le atribuye la confección de los cómics con una imitación casi exacta del lenguaje del cine y de allí la expresión “cine para pobres” con la que se denominó al cómic a principios de los años 1940.
Años 1940
Fue durante la Segunda Guerra Mundial que los cómics de superhéroes estuvieron en el máximo furor distinguiendo a estos años como ‘la edad de oro del cómic book’, que empezó a decaer cuando la contienda bélica llegó a su fin.
Para evitar la muerte definitiva del cómic, varios creativos tomaron como referentes las novelas de quiosco conocidas como ‘pulp’ que hacían énfasis en géneros como la aventura, el romance, la ciencia ficción, el western, el misterio y la fantasía; ingredientes que se agregarían a las historietas.
Década de 1950 y principios de 1960
The Vault of Horror (1950)
de E.C Comics
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Gracias a la unión definitiva entre cómic y narraciones de género surge E.C Comics –iniciales que correspondían a ‘Education Comics’ cuando la editorial pertenecía a Max Gaines y adaptaba relatos históricos y religiosos al formato de las viñetas-, siglas para ‘Entertainment Comics’ que a manos de Bill Gaines (hijo) publicó las series de horror y ciencia ficción ‘Weird Fantasy’, ‘Weird Science’, ‘The Vault of Horror’, ‘The Crypt of Terror’ y ‘The Haunt of Fear’.
Lo que Gaines y compañía no pudieron prever fue que el surgimiento de estos cómics de horror y terror, con imágenes explícitas, desataría la furia de la élite y de los sectores más conservadores de la sociedad, encabezados por un tal Fredric Wertham, que emprendieron una ‘caza de brujas’ y arrojaron a la hoguera miles de ejemplares como si de la Edad Media se tratase. Y como si fuera poco, impusieron el ‘Comics Code’ un código de censura tan severo que E.C Comics no tuvo otro destino que la desaparición.
Mad de sept. 1958
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El ‘Comics Code’, implementado durante la década de 1950, no solo supuso el cierre de E.C Comics sino la revitalización del mercado de los superhéroes, pero también impulsó al Comix Underground que ya había empezado a gestarse en la revista ‘Help!’ (1960), propiedad del emblemático Harvey Kurtzman.
Kurtzman –tan importante que existen los premios Harvey del cómic en su honor- también fue el creador de la satírica revista ‘Mad’ (1952) y en ‘Help!’ estimuló la carrera de genios como Robert Crumb y Woody Allen.
En la segunda entrega de este 'brochazo' histórico resumiremos el movimiento underground del cómic liderado por Robert Crumb.
Segunda parte: Comix Underground y Cómic Alternativo, desde 1960 hasta el Siglo XXI.
Tercera parte: Europa y Japón.
Bibliografía
- GARCÍA, Santiago. 'La novela gráfica'. Editorial Astiberri. 2010.
- TEBEOSFERA. www.tebeosfera.com




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